La OCDE advierte de que prolongar las ayudas públicas al empleo puede distorsionar el mercado laboral

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El mercado laboral no se libra de los efectos perversos que la pandemia está teniendo en la economía. La paralización de la actividad decretada para frenar la expansión de los contagios ha golpeado duramente el empleo, aunque los salvavidas lanzados por los Gobiernos han evitado una sangría mayor. Aun así, todavía es pronto para cantar victoria. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) recuerda que no hay vacuna, no se sabe si habrá otro rebrote ni si habrá que mantener ―y durante cuánto tiempo― restricciones a determinadas actividades. Por ello, en su último Employment Outlook, publicado este martes, aconseja mantener las ayudas al empleo para los sectores más golpeados y así “evitar un repentino aumento de los despidos”. Pero a la vez avisa de que, a medida que la economía reabra, hará falta adaptar estos esquemas ―encarnados en España principalmente por los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo o ERTE― para no distorsionar el mercado y obstaculizar la recuperación.

“Una pregunta clave es si los beneficios más generosos, al reducir los incentivos de búsqueda de empleo, pueden empeorar los resultados del mercado laboral y retrasar la recuperación”, reza el informe. En este sentido, la OCDE aboga por que se deje que “los mecanismos del mercado laboral vuelvan a funcionar” y se diferencien las ayudas de las condiciones de las distintas empresas, sectores y trabajadores.

En el extenso informe publicado este martes, el organismo que representa al club de las economías más avanzadas recuerda que 2020 será un año muy aciago en el ámbito laboral. Su escenario más optimista contempla una tasa de paro promedio del 9,4% al cierre de 2020 ―del 19,2% en España―, la más alta jamás registrada entre los 38 países que forman parte de la organización, y de un 12,6% ―20,1% en España― si se produjera una segunda ola de contagios. En ambos casos, la recuperación será lenta. El desempleo seguirá en 2021 igual o por encima del máximo registrado durante la pasada crisis financiera, en torno al 7,7% o rozando el 9% si hay rebrote.

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En el caso de que la actividad pueda reanudarse, el organismo con sede en París recomienda modificar estos instrumentos para evitar incentivar trabajos que se han vuelto permanentemente inviables. “La duración, enfoque y alcance de los programas de apoyo a las rentas implementados en los primeros meses de la crisis deben ser reexaminados para asegurar que sean sostenibles, que sus efectos sobre los incentivos laborales sean mínimos y que garanticen que el apoyo llegue a los más necesitados”.

Actividades como el turismo y en general algunos sectores del ocio seguirán sufriendo restricciones sanitarias y limitaciones a los movimientos, además de poder verse golpeadas por cambios permanentes en los patrones de consumo. “Ahora el desafío es diferenciar las ayudas”, ha insistido Stefano Scarpetta, director de Empleo, Trabajo y Asuntos Sociales del organismo, en la rueda de prensa virtual que el organismo ha celebrado este martes.

De acuerdo con el outlook, hasta 22 países de la OCDE tenían ya en marcha esquemas de protección de empleo antes de la llegada de la crisis, que han sido ampliados y adaptados a las circunstancias; otros 10 introdujeron nuevas herramientas para responder al desafío. “Los esquemas de retención de empleo parecen haber evitado un aumento inicial del desempleo en varios países”, reconoce el informe. Sin embargo, añade que se trata de herramientas diseñadas “principalmente para proporcionar apoyo inmediato”, que “deben adaptarse” para ofrecer incentivos lo suficientemente fuertes para que las empresas los abandonen, los trabajadores se muevan a empleos más viables y no se conviertan en un ulterior lastre para las cuentas públicas.

En España, la flexibilización de los ERTE ha dado cobertura a casi tres millones de trabajadores, y el Gobierno acaba de ampliarlos hasta el 30 de septiembre a través de un sistema de bonificaciones decreciente que premia las reincorporaciones de los empleados. En mayo, según la OCDE, este instrumento representó un 18% del total de sueldos y salarios.

Una crisis desigual

La crisis no afectará a todos los trabajadores con la misma virulencia. Las mujeres, los jóvenes, los trabajadores temporales y de bajos ingresos están siendo los más golpeados. Durante el confinamiento, los empleados con salarios más elevados tuvieron en promedio un 50% más de probabilidades de trabajar desde casa que los de bajos ingresos, que a su vez tenían el doble de posibilidades de tener que dejar de trabajar por completo.

En el caso de las mujeres, la OCDE señala que, a diferencia de la crisis anterior, esta “parece haber afectado las perspectivas laborales de las mujeres más duramente que las de los hombres”. En la UE, por ejemplo, la tasa de desempleo femenino aumentó un 4,5% en abril frente al 1,6% de los hombres. Además, muchas de las industrias más directamente afectadas por la pandemia emplean a mujeres, mientras que la crisis financiera mundial se cebó con sectores dominados por el empleo masculino como la construcción y la manufactura. El cierre de escuelas y guarderías también puede estar aumentando la carga laboral no remunerada de las mujeres, que ya antes de esta crisis dedicaban de media dos horas más al día a las tareas domésticas con respecto a los hombres.

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